“Para muchos redactores de periódicos la transcripción es la prueba de fuego: confunden el sonido de las palabras, tropiezan con la semántica, naufragan en la ortografía y mueren por el infarto de la sintaxis. Tal vez la solución sea que se vuelva a la pobre libretita de notas para que el periodista vaya editando con su inteligencia a medida que escucha, y le deje a la grabadora su verdadera categoría de testigo invaluable. De todos modos, es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas, y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional”.

Esto lo dijo el maestro Gabriel García Márquez, en su discurso ante la 52 Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en 1996.

Ya pasaron 24 años y cuánta verdad hay.

Cuando inicié en esta carrera, nunca soltaba mi libreta de apuntes. Ahí escribía todo. También escribía mis cuestionarios cuando iba a una entrevista. Y no me daba pena. Hay personas que al parecer no la necesitan y asumen trabajos sin apuntar o repasar un cuestionario. Yo sí lo hacía, lo hago y lo seguiré haciendo. Eso se llama planificación. Se llama organización. No se deja nada a la improvisación. Eso es tal vez cuando encuentras una nota o persona de repente, ahí debe salir tu audacia.

Y no es que solo debe ser preguntado lo que llevas en el cuestionario. A medida que va la entrevista, pueden salir otras consultas o incluso, cambia el panorama del tema. Eso se puede dar. La pregunta y la repregunta es fundamental. Además, de escuchar atentamente. Tienes que estar concentrado para escudriñar, analizar y entender todo.

Al igual si vas a una conferencia o un foro, no puedes solo ir a darle play a la grabadora. Tienes que estar atento a todo lo que se dice, a un dato que parece irrelevente, a buscar un diferenciador en tu nota, a una frase que te marcó, a una estadística impactante. Tienes que buscar algo más.

La cuestión es que no debes dejarle todo a la grabadora. Hay que saber escuchar. Hay que anotar. Hay que empaparse del tema o sobre el entrevistado.

Mi consejo es que lleves siempre contigo una libreta de notas. Apunta todo lo importante, lo curioso, lo anecdótico, lo impactante, lo que te hace ruido…

Incluso, escribe todas las ideas que se vienen a la mente cuando vas caminando, en un autobús o estás reflexionando.

Y al trascribir, no seas un robot. Vive, siente, analiza y escribe bien la nota. No todo es ‘declaracionitis’. No todo debe ser lineal y aburrido. Puedes hacer algo diferente. Escribe bien. Hazte amigo de la semántica, la ortografía y la sintaxis, como menciona el maestro Gabo…

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